martes, 20 de marzo de 2012

BORRADOR PARA UN PEQUEÑO CONCURSO (se agradecen sugerencias)


Descansa en la cama del hospital, la miro, respira tranquila, dulce, sin abandono, abrigada con las arrugas de la piel, cumplió noventa años el mes pasado y lo celebró invitando a bizcocho a todos los huéspedes de la residencia, también me hizo comprar tres cajas de bombones, uno para cada turno de asistentes.  

La han traído con urgencia a primera hora de la mañana desde de La Roda ,  los médicos dudan si es alergia o tristeza, - la someterán a diversas pruebas.
Hoy, a las seis y algo, empezó la primavera, la estación que más le gusta a mi tía,  ha entrado de una forma extravagante, nevando ,  cambiando el color y el aroma del paisaje manchego, al parecer estaba ya levantada, abrigada con una bata blanca, sentada frente a la ventana, mirando los copos que caían como pétalos de almendro, poco después se derrumbó sobre el suelo helado, como si también ella fuera una flor de almendro.
Mi tía Adelina está soltera, como las de antes que eran solteras y devotas. Una vez tuvo un novio de invierno que trabajaba en las obras del ferrocarril  Utiel-Baeza, uno que la quería de verdad y además de buen muchacho, era de la RENFE, pero cuando las obras siguieron rumbo al sur no tenía completo el ajuar.   Ella lo cuenta con gracia cuando recuerda que era un hombre apañao, muy correcto y con buen jornal, pero... más bajo que ella, y eso mi tía no lo llevaba bien,  ¡la gente se quedaba mirando!¡qué dirían!.
- ¡Si hubiera sido dos dedos más alto...! No sé, no sé.- Y sonríe sin añoranza. Siempre termina el relato diciendo con picardía  que acertó en no subirse a ese tren.
Nació en Masegoso, un pequeño pueblo setero en la falda de la sierra de Alcaráz, pero lo cambió siendo muy cría por Albacete cuando a mi abuelo, que era pastor avispado, le ofrecieron un puesto de mozo en la fábrica de harinas, y para allá que fue.
 De aquel pueblo he oído muchos recuerdos, que si las puertas del corral eran verdes, que si jugaban con los vecinos en las tardes de verano a pillar lagartijas, que la chimenea siempre estaba con lumbre, esas cosas que se comentan cuando ves pasar el tiempo y no  guardas fotografías.
Adelina empezó a servir en una casa con apenas doce años, un accidente mató a mi abuelo y todos tuvieron que ayudar, a ella, por ser la mayor le tocó madurar en calcetines.

... seguiré.

1 comentario:

  1. Me gusta, y creo que engancha, no nos dejes a medias con la historia de Adelina. Está bien escrito y muy bien encadenado, bueno que me gusta y ya está.

    Besos

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