sábado, 6 de octubre de 2018

Seleccionado en el primer concurso de haibun de Albacete Ciudad de la Cuchillería






Aún recostada en el sillón orejero, y con los ojos medio cerrados, mi madre sueña con su tijereteo sentado.
Posterga el despertar; se regocija en el horizonte de la siesta en esos instantes fronterizos de ensueños y mundo; en unos segundos duda la realidad.
Intenta esbozar - de oído - la escena que la rodea. No se escucha casi nada. Solo el viento que empuja inútilmente a la ventana y a la tarde.
Se incorpora y deja el amodorramiento para asegurarse del paisaje.
Enseguida reanuda el frufrú metálico de las agujas y va urdiendo punto a punto, con maña del doble cero, el regalo. Le está haciendo un babero, en rosa chicle, a la nieta de su amiga Dori.
Los rayos de la tarde de abril se reflejan sobre el rosario corto - de un solo misterio - que cuelga del brazo apagado de la lámpara de pie y, en carambola lumínica, también brilla una copita de licor de la vitrina que compraron sus padres - ¡hace tanto! - con sacrificio y tiempo.
Los visillos blancos, esclarecidos con figuras de tulipanes biselados filtran, en vaivén, la centelleante puesta de sol.
A la derecha de la caja de la costura, el alzapaños dorado recoge unas cortinas, también blancas, con lágrimas anaranjadas y malvas que disimulan el espacio exento de la pared.
Con brusquedad suena el teléfono: los de Vodafone interrumpen la puesta de sol, pero es por poco tiempo, solo farfullo una falsa disculpa en seco, sin escuchar.
Y sigue la vida.
Otro corte de hilo, un cambio de madeja, ahora un rosa coral para darle un toque marino, dos puntos más, un relevo de agujas, un corte…


tarde de abril,
en la mesa camilla
hebras rosas.

miércoles, 3 de octubre de 2018



Huelo a gancha recién cortada cuando llego hoy a La Roda.

Circulo tras  tractores de sirena naranjas y calladas y lentas. Es pronto, la mañana aún anda desperezándose entre la luna y el relente húmedo; el cielo escampado.

Bajo un poco la ventanilla al pasar cerca de la cooperativa de vinos y disfruto: hoy  huele a verde tierno y a pámpanas y a recuerdos.

De guachos corríamos, al salir de clase,  detrás de los remolques y, encaramándonos o brincando,  vendimiábamos a nuestra manera. Hoy eso está tipificado en el código penal - y lo entiendo-.



aire de uva,
hilera de tractores
en la carretera.

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martes, 2 de octubre de 2018



Hay mendigos que deciden quedarse y otros aparecer.

El inglés es de los que ha decidido dejar el oficio de vagabundo: un señor estilo Walt Whitman de frente, aunque por detrás, con naturalidad, enseña el culo.

Ultimamente veo a otro que  lanza el penúltimo salto hacia atrás. No le he puesto nombre, va siempre muy despacio, con la cara curtida y todos los gestos arrastrados, sujeta con ambas manos una caja petitoria que recuerda a las del dominó. Suele rondar por calles céntricas de bulla y humo.

Ayer tarde me lo encontré por el albergue municipal, seguía a su ritmo y a su destino, con su caja de dominó por delante, estirando de él. Cerca no había nadie.

calor en otoño,
lentamente el mendigo
por el carril bici

miércoles, 26 de septiembre de 2018

senryus

fuegos artificiales,
con más melancolía
cada feria

         
                                la noria
                                sigue dando vueltas,
                                desde la cama


                                    de vuelta a casa,
                                   en los zapatos el polvo...
                                  de los miguelitos

                                                  (Senryu finalista en el  quinto concurso de feria de Albacete)


martes, 7 de agosto de 2018




Son las 17.38, se viene presintiendo la tormenta, han avisado. La tarde va convirtiéndose en truenos, como redobles de tambores de lluvia de guerra.

Pero de momento solo unas gotas;  sube el olor y entra por la ventana: es a lluvia caliente. Unas pocas gotas, que resuenan sólidas contra los ladrillos del patio interior.
La batalla en el cielo relampaguea. Un trueno y otro,  bronco con gritos  de aguardiente.

Silencio.


Tal vez ...si nos mantenemos ocultos, con las luces apagadas, sin movernos, sin hablar, tal vez pase de largo.

La calle desierta. No se ve a nadie aunque apenas llueve. ¿Por temor o por estrategia?

Los truenos van distanciándose.  Solo ecos.

La tormenta habrá alcanzado a otros más incautos y sin tácticas.

18.17  Cuando el suelo comienza a secarse se escucha de nuevo cabalgar.

tarde agostiza,
ni después de la tormenta
refresca.


martes, 5 de junio de 2018




Han tocado a laudes. La iglesia canónica divide la vida en tiempo de oración sin miramiento hacia el meridiano de Greenwich: maitines (antes del amanecer); laudes (anuncia el alba);...; vísperas y completas.
En fin. Repican las campanas en el Monasterio del Santo Espíritu, los franciscanos descapuchados  cruzan de la cocina a la capilla por un claustro blanco y con aroma de naranjas.

Pax et bonum - como lema - y el cristo de San Damián se encuentran por todo el convento.Son sus fuerzas ordinarias.

En la fachada de la iglesia destaca el reloj solar con un aviso sobre el paso del tiempo y  de la aparición repentina de la muerte, no me entretengo mucho. Un patio vallado con un viacrucis en hornacinas es el zaguán descubierto.

debajo del cedro,
los dos últimos
misterios.

Y se escucha como van terminando los cánticos orados y graves . En las últimas notas dan ganas  de volver a la fe. Después de que bendicen la paz acompañada, la capilla se queda tenue y temprana. Un joven fraile va y viene, agachándose y levantándose, frotando con devoción y fuerza los pies del altar mayor.

después de laudes;
chirrían las sandalias
franciscanas.