jueves, 26 de julio de 2012
Moon river
El calor desnudo del verano
como un virus suicida
golpea las calles con un viento negro y lúcido
una niebla de píxeles
se embosca tras las sombras de las copas verdes
y en el horizonte de la carretera
como un tuareg dormido.
La calor,
en los barrios altos
arropa a los niños
como una madre novata
mientras ellos cazan moscas
las mismas moscas
los mismo niños
cada verano.
Las calles se abandonan
blandas
cierran las ventanas
y ronronean como ojos de gatos,
los semáforos son los únicos que mantienen la cordura
- aunque a nadie le importa -
La calle Ancha
el parque
Tejares
tus manos
las mías
todo arde.
Y si no puedo más
me tumbo
y escucho
moon river
- no tengo donde ir -.
martes, 10 de julio de 2012
Al despertar
mi primera imagen son hormigas,
pequeñas, rápidas
discretas y huidizas como sombras
que cosquillean el iris de la alborada,
cierro los ojos...
escucho los golpes del corazón
sobre las arrugas de las sábanas
- va lento,
a treinta y seis
a ritmo aproximado de un LP antiguo,
un LP silente,
abandonado entre los recuerdos
cierro los ojos...
la boca me sabe a sal y a sueño
sobre la mesita
a tacto ciego
el móvil, la radio, un libro,
más libros.
- soy yo
empieza el día
abro los ojos...
lunes, 11 de junio de 2012
Actualidad y enfado.
Ahora me trastean que se puede vivir
sin anillos
sin abonos de plata en el chaleco
sin humo prohibido
sin idiomas raros
sin martinis
sin paraguas
sin deudas a interés compuesto
ni solomillos a lo arguillano.
Ahora van con el bulle bulle
de la vida menesterosa
de las paredes monacales
y los yogures blancos,
de agarrar el momento
las sonrisas del amigo
y las hostias de la flores.
Ya no importa el futuro
solo debo disfrutar el ahora
ni un paso más,
si acaso
y con cuidado
recuerdos de lebrillo,
pero el futuro no,
eso es pasado - y contradictorio -
antiguo,
ya no se cuñan la garantías
en los supermercados.
- ¡Qué sí, hombre , que sí!
que me has convencido,
que no sé bien quien coño sois,
ni dónde estáis,
pero no me llaméis más a la hora de la siesta.
Y si tanto os gusta coger,
¡que os den...!
martes, 29 de mayo de 2012
La vida cambia la vida.
Los abrazos que parecían caídos
vuelven
los apretados besos
buscan otra vez tus mejillas
sin argumento
y las confidencias vencidas
que sonrojan tu juventud
tachan insomnios pasionales de aquella madrugada.
Ahora, cada tarde compartimos
- a eso de las ocho -
soplos de lluvia verde
con pasos lentos de esperanza.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Focha Común.
Tiene el pico blanco, ya ves, con la mirada disimulada, la frente pintada y las plumas negras, negras. Resulta extraño, como si el pico se alargara o como si la cabeza se incrustara. Cavilo mientras compongo la imagen lógica. Es posible que ni sea un pato en el sentido estricto, - lo digo por la forma del pico - aunque flote y se trate con los patos.
Es un recuerdo, solo, entre la arena y el viento de la bahía.
viento en la bahía,
una focha común
entre los patos.
sábado, 12 de mayo de 2012
Se baten dos huevos, azúcar - la que admita - dos cucharadas pequeñas de café, un puñado de almendras y un chorreón de coñac, cuatro tasas de harina, unas ralladuras de limón... Esa es la manera de escribir de las buenas cocineras, pero es desesperante para los malos hijos que solamente se dedicaron a comer y halagar con besos pegajosos de niñez y, ahora, necesitan medidas de sistema métrico decimal para andar en la cocina.
El tiempo pasa más deprisa, y luego hay cosas que parecen eternas, pero que tienen fin.
Mientras leía el cuaderno de recetas de mi madre, con las manos manchadas y el delantal ajustado, recordaba el sabor de todos los dulces de los que había disfrutado: torrijas, arroz con leche, migas de niño, natillas, rolletes de carrete, tarta de galletas y leche frita.
Vuelvo a a leer el cuaderno, veo notas sobre notas y escrituras de distintas manos, - tal vez mi abuela le corrigió a mi madre.
Miro el horno, huele bien, posiblemente he acertado. Saco el recipiente y lo encuentro tostado de más, no ha subido hasta arriba como debe ser, pero no tiene mala pinta, cuando lo saco del recipiente y lo vuelco sobre la fuente lo destrozo, sigue oliendo bien, lo pruebo. No es como entonces. Solo puedo hacer una cosa. Llamo por teléfono. -Mamá, el domingo voy a casa a que me enseñes a hacer tu bizcocho.
viernes, 4 de mayo de 2012
Silencio
En el desvelo
paso por tu puerta cerrada
- igual que tus labios de plata-
me detengo a oír como respiran tus sueños
es un segundo para seguir sin nada,
y continúo
y tropiezo dos o tres pasos más
esperando la madrugada.
Y llega la mañana
lenta,
contada a golpes de radio
y
volvemos a deslizarnos en el silencio
impuesto
como penitencia
como meditación
como aviso y,
una afonía sin disimulo
cae desde la cocina
hasta tu almohada,
y en esos poco metros
se cruzaran
solas
nuestras miradas disfrazadas
y que se mueven
como el frío destemplado
en la espalda.
Y mientras cuento los desvelos
sigo esperando
suspiros rosas
y palabras lloradas
para decirte de nuevo
tantas veces como haga falta
¡dame un beso,
abrázame fuerte,
que me rompes el alma!
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