sábado, 25 de enero de 2025

Clientes


Tengo algunos clientes que prefieren que les atienda yo en lugar de mis estupendos compañeros; el motivo es claro: ya he visto sus lágrimas y cuitas en alguna ocasión y han roto el pudor de la confesión y la desgracia.

D., es de Albacete, la primera vez se  desplazó a La Roda por premura, me dijo que volvería siempre allí, y en efecto, este jueves volvió.

D. es alto, más de 120 kg (me lo dijo) y llena la puerta, algo de barba rasposa, cara de penitente, sonríe con tristeza, con gafas algo desequilibradas,  padre de una niña pequeña y viudo constante.

La vida se le ha desordenado desde que falleció su mujer, arrastra desánimo y pena sin mesura. Quiere retirarse de la vida, a una pequeña pedanía sin calles ni cables. Pero no puede, debe educar y no se atreve en medio del destierro.

Me cuenta que su madre murió siendo él joven; el año pasado fue su mujer, y teme la alegría por si la pena se da cuenta y ataca a su entorno de soledad. Me dice más cosas.

Agradece mis palabras de aliento - más la escucha y el entretenimiento - y se despide igual que vino, dejando un rastro de abandono que la gente percibe y aparta.


sol de invierno, 

intercambiaba la vida

a su mujer




jueves, 9 de enero de 2025

Año nuevo

El Parque Lineal está cercano y fácil.

 Este invierno me cuesta el frío, me entra más en la piel, como si se estuviera llenando de poros.

Me abrigo con más tesón y abundancia: camiseta, camisa, chaleco, tres cuartos y gorra de piel vegana. Los pies caminan más frescos.

Observo la máquina de tren varada y como el tiempo mueve los columpios.

Paseo o ando, entre otoñados árboles  y gente que corre o se queda. Conozco más a los árboles y  miro a la gente: los que van y vienen;  los que empujan sillas de ruedas o sillitas de bebe; los que hacen gimnasia en los aparatos. Dos niños juegan al escondite.


Año nuevo, 

en el columpio del parque

se mece la madre

domingo, 22 de diciembre de 2024

Sonrisa vicaria


Se llama, digamos que, María; viene con la cara seria, pero no de mal humor;  es su manera de mirar.  La raza se nota en los apellidos morenos y, levemente, en algún giro,  insinuando un aire por bulerías, que mantiene en secreto.

Habla todo el rato de usted, entre distancia y respeto; reclama sus derechos  con firmeza, pero "por favor" y agradeciendo. Su vida la detalla cerrando la puerta despacio. Dejando atrás el pasado.

Cuentan en el "Centro de la mujer" que conocen su caso, pero que no va mucho por ahí: 

 - Ella se va buscando la vida desde que vino de Madrid.

Le pregunto por la edad de sus hijas y si les gusta el colegio; se permite sonreír al pensar en ellas.

- Son mi debilidad. La pequeña es buena estudiante, quiere ser veterinario.

No dice más, hay cierta brusquedad en el silencio, se arrepiente de hablar o de la sonrisa. Y vuelve a recobrar esa cara de miedo con la que camina cada día esta Navidad.



llega la Noche Buena,

la sonrisa vicaria

de la gitana







miércoles, 4 de diciembre de 2024

Madera de deriva


 Fui a ver una exposición de pintura en el viejo ayuntamiento: Bosquianos. 

13 artistas  sin supersticiones presentan sus obras inspiradas en los cuadros  de El Bosco: desde los originales  libros de artistas de Pepe Cortijo; al estilo collage, divertido y actual, de Ramón Torres; la fotografía profunda de Clara Lozano y así uno tras otro en estilo variados buscando las figuras surrealistas y, los demonios y los cielos en un comic con sabor a café.

Y, tal vez, inmerso en ese mundo, le doy vueltas desde ayer a una figura de  Ramón Torres que podría sugerir -  mirada desde el sur - una calavera de una especie animal que está por venir.

Este tipo de madera es básicamente ingrávida y etérea, a pesar de su apariencia amartillada y oscura, se asemeja más al corcho de un vino marinero que al roble de un navío español. Es posible que la singladura le arrebate y vacíe las moléculas que le dan el peso y solamente quede la tensión superficial para aparentar una forma modelada por peces y espuma.



madera a la deriva,

un cráneo del futuro

tallado por las olas



(ufff, un haiku surrealista)








martes, 26 de noviembre de 2024

Niebla


 La luz de la ambulancia llega más tarde que el quejido de la sirena.
 Los álamos despeinados, como recién levantados, esperan el sol.
 La niebla de esta mañana es suave, puedo cruzar el semáforo en rojo.

Voy para el Jardín Botánico. La entrada es gratis y voluntaria, solamente pretendo pasear, pero es imposible no entretenerse con las telarañas. La niebla les quita su invisibilidad y las adorna con gotitas de luz. 

Telarañas entre las  pítanos,  granados y el carrizal. Busco a las arañas y no las encuentro, pienso que - mi amigo y fotógrafo - Asalto las adivinaría y encuadraría.

neblina,
en la baya del madroño
reposa el caracol







viernes, 15 de noviembre de 2024

Haibun de la navaja


El sol pendulaba entre nubes grises iluminando, a ratos, parcelas del paraje: un suave centelleo llama mi atención.

 La senda donde reposa la luz se encuentra equidistante entre un campo de fútbol y  una casa con pintadas abandonadas. 

 ¿Cuál es la historia de un tenedor partido y un cuchillo doblado a la orilla del camino?

 Tal vez sea la consecuencia de alguna merienda que se programó con desazón y despedida; tal vez la transformación de un momento, del sosiego previsto a la furia; tal vez la dejadez del azar y la fuerza del viento; tal vez...

Una hilera de pequeñas hormigas, en constante ida y vuelta, marca el abandono de los cubiertos y los restos milimétricos de comida. Recorren el filo aserrado con agilidad de funambulista y desdén; se entretienen en el lomo de la hoja y regresan pasando por la virola y el mango hasta engancharse a un tallo tronchado que roza con el remache. Solo les resta tomar, en fila ordenada, regreso a su hormiguero.

El cuchillo conserva la estética de los jarrones rotos, de los objetos con cicatriz. Existe armonía en la imagen: tenedor, cuchillo, hormigas y pequeñas flores amarillas en la ribera del camino.

En ocasiones la naturaleza integra los arañazos y los abandonos en un paisaje; como si tuviera un alma misericorde.


nubes rotas,           

reluce en  la ribera  

la hoja del cuchillo


(Este escrito ha tenido la fortuna de recibir una mención especial en el 7º Concurso internacional de haibun "Albacete, ciudad de la cuchillería.)





sábado, 9 de noviembre de 2024

DANA de octubre



Las calles repletas de esqueletos de coches, uno encima de otro y otro, apilando la huida. El desastre de un intento vano de escapar a la naturaleza espontánea del río. Llegó el torrente donde no hubo lluvia, un golpe sin puño o un puño sin brazo, solo sintiendo sin entender,  un momento amarronado y fluido. 

¿Dónde está la luz del agua?

Las calles repletas de cadáveres de madera y lana. Ahí van, lo que fue la silla del comedor, la manta que cubre las piernas, el colchón de las pesadillas ... Todo sobre la tierra líquida y coloidal.

¿Dónde caen la sombras de los árboles?

Las calles nocturnas, afantasmadas con ausencias perpetuas y sollozos ahogados. 

¿Dónde se esconde la despedida?


calles desoladas, 

barren las escobas

la tormenta de octubre