He llevado, en este viaje, una libreta con las rutas que teníamos previstas realizar y, además, anotaba el tiempo estimado (la de hoy, 7 horas) y dos o tres alojamientos posibles para dormir. Una nota extra señalada en rojo me advertía que no olvidara llevar suficiente agua y provisiones.¡ OJO! No hay ninguna localidad intermedia.
Y otra libretilla negra, que siempre llevaba encima, para escribir haikus y las anécdotas que surgieran; todo sobre la marcha para no olvidarlo.
Iniciamos la marcha de noche; tuvimos que utilizar la luz del frontal para empezar la jornada.
La guía nos indicaba que iríamos rodeados de alcornoques y cruzaríamos por dehesas con ganado vacuno y de lidia. Incluso nos señala que pasaríamos por la dehesa «Yerbabuena» propiedad del torero Ortega Cano. Ahí aprovechamos para tomar un bocadillo sentados en un mojón de piedras. Ya llevábamos 16 km, los 15 primeros por carretera.
Desde el kilómetro 25 al 27: una subida fuertecilla que tiene como buen nombre «El Calvario» nos acerca al final de la etapa con buenas vistas.
La bajada hasta el pueblo es pronunciada, incómoda para los pies cansados; se divisa la llamada Torre del Reloj y varias fábricas de embutidos.
El pueblo está limpio y blanqueado; el hospedero nos indicará un buen sitio donde sentarnos y comer.
Recuerdo que nos dijo que al llegar a Extremadura bebiéramos vino de la zona, que el vino era tan bueno que se lo tomaban todo los de allí y no quedaba para exportar. 😀
Hemos tardado más de 7 horas en llegar al albergue «La casa del reloj».






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