lunes, 24 de diciembre de 2012

Mañana será Nochebuena, no hace mucho frío, la niebla es densa y conlleva soledad pero reconozco los caminos, son muchas las ocasiones que he andado por ellos,  soy consciente de que miro de otra manera,  lo cercano con más detenimiento y el horizonte con adivinanzas.

Voy por el camino de la Huerta de Toni, entre ladridos furiosos y   vallas con más alzada que mis ojos. El campo surge con lentitud, primero algún muro desconchado, después algunos alambres caídos, una casa abandonada, una parcela que se vende, tres almendros de dominio público...

De pronto, entre unos pinos inclinados por el viento, se ven pastando un caballo y un poni; en unos pocos metros  surge otro mundo, casi otro país. La niebla apaga el sonido, moja la hierba y enturbia el horizonte. Podría sentarme y esperar que el sol restablezca la realidad habitual. Ahora este pequeño paraje es la página de un cuento.

Ha merecido la pena el paseo por encontrar un rincón fugaz.


por Navidad,
los caballos pastan
entre la  niebla.

lunes, 17 de diciembre de 2012



Once grados, algo de luz de la tarde y un viento suave que lava la cara. Puedo ir con la cazadora roja desabrochada. Llevaba tiempo sin buscar el camino que conduce a la Pulgosa, está repleto de gente que corre, que patina, que pasea perros mientras habla, de parejas y solitarios que andan - como yo -.
 Unas chicas jóvenes - incluso más que mi hija - corren en grupo con colores rosas disciplinados y dejan a su paso un ligero aroma a goma de borrar, sus coletas bailan y hablan a pares entre sonrisas.

Cruzo el jardín botánico - que debería embellecer el horizonte -  su peso de hormigón cuadricular y rejas lo asemejan  más a una cárcel de árboles que a un jardín. Confío que el paso del tiempo oxidará los muros y le quitará humanidad. ( Me extraña que no tenga graffitis.)

Mis caminos de otras tardes son destinos sutiles, encuentro calles en las que la gente camina para ir a sitios, entran y salen, se paran en los pasos de cebra y fuman en la puerta de los bares, nadie camina con ida y vuelta, solo yo. Y después de las calles llega la tierra, mezcla de erial y abandono, y luego casas con campo cercado que enseñan las copas de los cipreses y de los pinos, y después el ladrido de perros con ojos de diablos y "el glugluteo" de unos pavos escondidos tras una puerta verde y unas cabras pastando junto a un caballo y almendros con almendras negras y una mano...

Pero, no se porqué, estos caminos no son solitarios.

hacia el sur,
camino a la Pulgosa
en silencio.



jueves, 13 de diciembre de 2012



Cambio de cadena
llevo meses sin ver las noticias
me entristecen
me enrabietan,
me recorren ansias purpúreas de levantarme
y derrotar a todos los hombres
a todos los partidos fingidos
a nuestros sindicatos legales
a los futbolistas
a los independentistas cansinos
a los inanes presentadores de la tarde...
solo
me alivian
 los cómicos, la poesía y la calle.

En días/momentos así
recuerdo a los amigos revolucionarios
que cambian el color de la bandera
- y ahora los entiendo -
a los que, en la barra de un bar, rompen los palillos
como si quebraran los huesos de su fortuna
y a los derrotados que zigzaguean por la avenidas
pidiendo algo de trabajo o algo de vino.

Estoy leyendo poesía del dieciocho
donde hablan de héroes míticos
de campos que verdeguean en los primeros rayos
de poetas y cítaras
y me entra melancolía
porque no les empujaba en la vida
los anuncios de la coca-cola.







viernes, 7 de diciembre de 2012



diciembre en Madrid,
mientras huelo a castañas
suenan las sirenas.