martes, 16 de octubre de 2012
Uno, dos, tres ...
si no pienso me pongo a contar
cuatro, cinco, seis...
y sin motivo alguno vuelvo al uno,
tal vez para marcar el ritmo
pie izquierdo, pie derecho, bastón,
miro al cielo
mientras respiro
busco en el horizonte
los cruces
las cruces
bordones y sombras,
luego, más cerca
menos cielo
intento reconocer las hojas
del roble
del acebo
de las hayas
ahora también las de boj
y sigo, como todos
pero cada uno con su idioma
con un paso entre flechas amarillas
y caracoles verdes
y algunas que otra mariposa
por cierto,
¿dónde duermen las mariposas?.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Senryus de Feria
voy a trabajar,
vuelven de la feria
mis dos chiquillos.
(finalista en el I concurso literario "feria de Albacete contada en senryu"
muchos mojitos,
en el váter de chicas
la cola más larga.
tras la comida
"hinchao como un fati"
¡upss, un miguelito!
vuelven de la feria
mis dos chiquillos.
(finalista en el I concurso literario "feria de Albacete contada en senryu"
muchos mojitos,
en el váter de chicas
la cola más larga.
tras la comida
"hinchao como un fati"
¡upss, un miguelito!
domingo, 19 de agosto de 2012
Estaba reflexionado sobre la muerte...
no por estar
triste
ni por pensar en silencio
solo miro a un lado
igual que observo una cerveza
mientras bebo agua.
Tal vez sea el
calor derrochado de estos días
el que hierve mis vaivenes,
el aire africano
que invade las
calles a ráfagas de lanza,
el sudor solitario,
no sé, algo de eso,
el caso es que
a duermevela
imaginaba que
cuando fallece alguien a quien queremos
la muerte se
queda atrapada
entre los dedos de
los vivos
en las comisuras
de los párpados
en las heridas de
los hijos
enredada en el
pelo de los amigos
y en las risas de la hermanas.
Y aunque el muerto
se marche dormido
como una estrella
fugaz
la muerte se queda en vela
recordando las estrellas.
miércoles, 15 de agosto de 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
Mochilas
Vigilo las calles
entre las nueve y las nueve y media
entre Caldereros y Jesús Nazareno,
entre el Portón y la Purísima,
escondiéndome en los soportales
con motivos desconfiados
buscando una respuesta que cae
entre las manos.
Es fácil, a estas horas, saludar
y distinguir
- si tuviera a quién-
las caras van lentas en agosto,
arrastran a sus perritos blancos
con un paseo rápido para que meen,
el humo pálido en las manos
entretiene bajo los dinteles
a los más perezosos
y otros
deslizan unos pies forzados,
no se ven sonrisas.
Miro
casi espío
escondiendo el relieve
entre el ruido de los bares que levantan las persianas,
encuentro algún tonto
que lleva, de buena mañana,
el cuello de la camisa levantado
y a otras gentes
que van con mochila y andares insumisos.
Unas mochilas esconden exámenes en rojo
otras son de los más pobres que caminan
y que encierran confundidos
el pasado y el porvenir.
Se acercan, a estas horas, a un hogar para los de sin hogar
van limpios
morenos
con un moreno arrugado y dormido
un moreno de contenedor y asfalto
que los distingue
como una estrella amarilla
de los gentiles.
Llega la hora
pasan las nueve y media,
- no encontré la mochila que buscaba
tal vez mañana
o al otro,
tal vez no haya nada.
Dejo las calles y las sospechas
hasta la madrugada.
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