domingo, 26 de mayo de 2024

Me han dicho III


 Los demás también se piden sus refrescos.

Nos callamos mientras Miguel nos sirve, pero nos pregunta que qué nos llevamos entre manos, que a quién han matado. Le contesta Llanos - que miente bien -  y empieza a explicarle los acontecimientos con una coherencia borrosa que Miguel parece entender. Mientras, Isabel, mi paisana, me hace gestos para que me acerque a su mesa. 

- Estoy oyendo algo de vuestra conversación. ¿Ha matado Lázaro a Nacho? ¿Eran pareja verdad? Eso será también violencia de género.

- No sé qué ha pasado, ni si son pareja, ni sé ya de quién me hablas. Ahora mismo estoy hecho un lío.

- ¿Por qué no llamas a tu amiga Isa? Seguro que ella lo sabe.

- Si, buena idea, ahora la llamaré.

Me vuelvo a mi mesa, cada vez más confuso. No sé qué amiga Isa se refiere. Busco en el móvil y a Isa solamente la tengo a ella, o esta no es Isa, ¿entonces quién es esta?

- Voy a llamarla - estoy hablando solo -. Marco el teléfono y la veo que descuelga, y me mira desde su mesa y levanta los hombros. Sonrío y hago un gesto con la mano como diciendo que es un despiste. Aunque debería haberle hecho un gesto de que soy idiota.


sábado, 25 de mayo de 2024

Me han dicho II

 


El texto fue:  "Perdona que te moleste. Pero me han dicho que un tal Lázaro  ha asesinado a alguien. Sabes tú algo?".

La primera marca del wasap salió, también la segunda, pero no leía el mensaje, no se ponía en verde.

Envíaselo a otro, me comentaron mis impacientes compañeros de copas.  A Pedro le escribí:  Un tal Lázaro ha matado a alguien en La Roda; sabes tú algo?

Rápidamente me dijeron que no diera por cierto que Lázaro había matado a alguien, que pusiera como en la tele "presunto". Pero mira, mientras que me lo reprochaban al unísono como un coro desafinado,  los dos tics de wasap tomaron color.

Y Pedro me contestó que no sabía nada, que se lo preguntaba a su mujer. Enseguida me respondía.  Tampoco sabe nada. Lo consultará a su hermana y lo preguntará en el Faceebock  de "Cosas de La Roda".

Pedro me pidió detalles sobre el muerto, dónde o por qué,  que no podía proporcionarle.

Míguel nos puso otra ronda: dos gin tónic flojitos de Tanqueray, un ron Habana con Fanta de limón, una cerveza Maestra y un Jameson con hielo. 

¿Por qué no le preguntas a la abuela? Me dijo mi hija y le recordaron: -  porque le va a notar la lengua de trapo. Se rieron a mi costa. 

- Llámala tú. Vale.

- Hola, abu, soy Carmen, ¿sabes algo de un hombre mayor que han matado en La Roda? Un tal Lázaro.

Le hicimos gestos como si estuviéramos locos y mudos. Le decíamos abriendo mucho la boca, qué no, qué Lázaro no es el muerto, qué es el asesino.

- Hola, Carmen. No sé nada. Como no salgo, yo no me entero de nada. Pero espera que le pregunte a Edelmira que está aquí.

- Edel, sabes algo de un asesinato de Lázaro.- se lo dijo con volumen suficiente para que no hiciera falta el manos libres. 

- No sé nada. Espera que pregunte a mi vecina. 

Y en apenas en un minuto, mientras abuela y nieta hablaban de salud y ánimo, contestó Edelmira.

- Oye, Pepita, que sí, que Lázaro ha aparecido muerto con tres puñaladas. Me han dicho que una vecina suya escuchó muchos golpes en el piso de arriba y avisó a la guardia civil y por lo visto lo encontraron ensangrentado en el sillón, con un cuchillo jamonero clavado en el costado derecho, con toda la camisa de cuadros llena de sangre y  con la tele encendida mientras emitían el Pasapalabra. 

- Vaya, pobre hombre. ¿Ese Lázaro es el compañero de tu padre?

Al colgar mi hija, nos dice que sí, que le han dicho que han matado a Lázaro y todo lo demás datos que parecían sacados del atestado de la guardia civil.

-  ¿Pero no era Lázaro quien había matado a alguien?- preguntamos el resto mientras nos aclaramos la garganta con un trago.

No sé qué me aturde  más si que Lázaro sea un asesino en fuga o un cadáver ensangrentado. Mis piernas botan nerviosas, la confusión de noticias y el alcohol en vena no permite asumir aún como cierto lo que vamos conociendo.

Mientras seguimos cavilando sin disimulo de argumentos- sobre todo Jota, que como es un poco sordo, habla muy alto - yo saludo a Isabel, una antigua amiga del Instituto sentada en una mesa cercana y que mira con  descaro la conversación alborotada  que nos traemos.

 Olivia, a quien todo el mundo conoce por Oli por su tienda:" Encurtidos y aceitunas Oli"   Pues eso,  que me voy de una cosa a otra, Oli dijo que si no le había dicho la vecina también quién había ganado el rosco de Pasapalabra.

Risas comunales  durante un buen rato  y luego trago, no vaya a ser que nos espabilemos.

Llanos ahora desconfía de lo que oí al principio, y no me extraña, tengo fama merecida de despiste. - Seguro que oíste que Lázaro mató a alguien.

Se me pone cara de sospechoso.  - No sé, yo juraría que es lo que he oído. 

- ¿Pero estás seguro? - Llanos habría valido como interrogadora, se le pone cara de Gestapo cuando la situación se tensa. 

- Pues, ya te digo - titubeo -. Igual han dicho que lo han asesinado. De todas formas que importa lo que haya oído. Lo importante es saber qué ha sucedido. - Parece que Llanos se conformaba con esa respuesta (y apaga el flexo que me enchufaba a la cara).

Cuando estaba escribiéndole un wasap a mi compañero Ignacio Lázaro, me dijo Carmen que tanto  si está muerto por asesinato o es el asesino, posiblemente la policía me interrogue si ve los wasaps del móvil  y pase un mal rato contando todas las tonterías de la noche. Borré con mucho cuidado todo lo escrito y, con algo de aprensión, dejé el móvil sobre la mesa.

- Hay un supuesto en el que las dos versiones pueden ser ciertas, espetó Juan. Estaba acariciando la copa de su tercer gin-tonic. Y lo miramos con cara de "no me lo puedo creer". Con tranquilidad y antes de dar un trago,  incluso haciendo algo de eco sus palabras con la copa dijo que serían verdad si se hubiera suicidado: asesino y asesinado.

- Creo que todos le dijimos, nuevamente con escándalo, que eso no podía ser. 

Recojo el móvil para guardármelo y le echo, sin poderlo evitar, un vistazo. Tengo un wasap de Vicente. Que solamente dice: llámame cuando puedas.

 Lo anuncio.- Me dice Vicente que lo llame. Busco su teléfono mientras todos están esperando mi llamada. 

- Hola, Jose; te habrás enterado.

- Sí, me termino de enterar de que Ignacio ha aparecido muerto.

- ¡Qué dices! Pobre. ¿Cómo ha sido? ¿Se ha suicidado? No ha podido soportar que el pueblo se haya enterado de lo suyo. Y menos su familia, con lo carca que es.

- ¿Pero qué me estás contando? ¿Qué iban a saber?

Escucho un llanto entrecortado  y unas palabras murmuradas (¡pobre Nachete!)  que no terminan de salir y no termino de reconocer, y se  quedan colgadas. 

- ¿Qué te ha dicho? Me preguntan intrigados.

- Pues nada, en cuanto le he contado lo de que Ignacio estaba muerto se ha puesto a llorar y ha colgado.

- No te ha dicho nada. 

- Bueno, sí, que no habrá podido soportar que la gente se enterara de lo suyo.

- ¿Y qué es lo suyo? 

- ¿Es que es maricón?, preguntó Jota sin recato. Oli le recriminó con la mirada y diciendo su nombre en seco.

- ¡Joder, Jota!

- Joder, sabes que no tengo nada en su contra, y que tengo amigos maricones.

 Oli, seguía amenazando. 

- Vale, perdón, homosexual. - se excusó Juan.

- Pues no sé. Contesté. Fíjate, que siempre pensé que Vicente sí que lo era, es algo amanerado. ¿Verdad Llanos?

- Algo no, bastante. Vamos, ese es homosexual, seguro. Menuda pluma. 

Volvió a sonar el teléfono. - Dime, Vicente. 

-  Oye, eso que me has dicho. Aclárame. 

Le cuento como puedo la historia, que intento resumirla bastante.

- Lo he oído en un bar, que había un muerto en él y luego le he preguntado a  una amiga de mi madre que me ha dicho que Ignacio estaba muerto. Pero hasta que no lo veas no lo creas. Vamos, quiero decir que habrá que comprobarlo. Vamos, comprobarlo, no - apuro el tercer whisky para buscar las palabras - que habrá que asegurarse bien de la información. Que la gente es muy mala y les gusta enredar. 

Mis compañeros de mesa me miran diciendo... No se te ha entendido nada. Y llevan razón.

- Voy a llamar a Nachete, responde Vicente.

¡Le ha vuelto a decir Nachete!

- Vale, dime algo por favor.

- Oye, le digo - aún  no ha colgado - igual si está muerto por asesinato y le telefoneas, te llama la guardia civil y te pregunta por qué lo has llamado y te condenan. (Todos los de mi mesa se tiene que levantar a reírse, lejos para que no se oigan la risa por el teléfono). Condenen, no, quiero decir, que igual y te interrogan. Pero haz lo que quieras. Bueno, un beso cariño.

- ¿Te has despedido de tu compañero con un beso, cariño?

- Me he puesto nervioso, joer. - ¡Miguel, ponme una cerveza, por favor! 


Seguirá ....



jueves, 23 de mayo de 2024

Me han dicho I



 El viernes terminamos la jornada cansados, las últimas semanas hemos sentido la presión de la pandemia. Contraje el covid en su forma leve: fiebre ligera - 38 grados constantes -, cansancio en las piernas,  dolor fortísimo de espalda a la altura de los omóplatos y acojone generalizado. 

Por el teléfono de emergencias, una pitonisa  de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha me dijo que podía ser cualquier otra enfermedad o virus.  Dos meses  más tarde, con  un test en un chiringuito playero, confirmé el positivo del virus y cambié de pitonisa.

Tras el confinamiento volvimos a abrir la tienda en La Roda, pero manteniendo mayor control en la cantidad de gente que atendíamos. La tienda se llama "Pinturas la Fonda".

 En la tienda somos cuatro, todo hombres, que rondamos desde los cincuenta y nueve (ese soy yo) a los cuarenta  y cinco. Nos llevamos bien, pero por el motivo que sea, no hemos dado el salto hasta ser amigos. Alguna vez nos tomamos una cerveza juntos al salir de trabajar - menos Ignacio, el más joven, que no bebe-. En fin, sabemos poco de nuestras vidas íntimas y así nos va bien. Los otros compañeros son: Vicente, el mayor; Pedro, el más perfeccionista.

Ese mismo viernes, a eso de las diez de la noche, me encontraba con Llanos - mi mujer -, J. Colina (todo el mundo lo llama Jota) , Oli y mi hija Carmen.  Jota y Olivia son  unos amigos comunes -  (comunes me refiero a que son de los dos, de Llanos y míos, no comunes de normales y vulgares, ellos son excepcionales)-   mi hija Carmen también es excepcional.

Nos encontrábamos en una mesa en la terraza del El Cobalto y, en un momento afortunado de silencio y trago, oí una conversación en la mesa de al lado. 

- En La Roda ha habido un asesinato,  un tal Lázaro, un tío alto, ha matado a un amigo, lo ha apuñalado con un cuchillo de la cocina. Me lo ha dicho uno de mi  trabajo que sus padres son de allí.

Inmediatamente, con el corazón saturado de sangre y posibilidades, se lo murmuro a Llanos.

Aclaro que mi compañero  Ignacio se apellida Lázaro Saavedra y mide alrededor de 1,90.

 Pego nuevamente el oído a la conversación de los de al lado, pero no escucho nada, miro con mal disimulo y solamente veo un euro de  propina en el plato. Posiblemente sean ellos los que se alejan cuesta arriba, en dirección al mercado de  Carretas.

 Le comento a Llanos la conversación recién hurtada y  la posibilidad de que sea mi compañero Lázaro  el asesino y que, tal vez,  podría haber asesinado a Vicente o a Pedro. A mí no, claro.

Carmen, que es muy observadora, me dice:

- Oye papi, ¿qué te pasa?, estás pálido. 

 Les cuento a todos, con voz temblorosa y seca, lo sucedido.  Cada uno opina a su entender, sin que ninguno entienda mucho en estos momentos. Nos habíamos bebido ya varias copas para compensar la sed del tiempo perdido en el confinamiento. Aunque íbamos los cinco con suficiente control para vivir y pagar, no lo era para superar un examen psicotécnico.

El caso es que alguien sugirió que lo llamara con cualquier excusa, pero otro alguien me dijo que se me notaba la lengua trapuda, que lo dejara para mañana, otro me dijo que pusiera un wasap  que ahí no se notaba. Asentimos los cinco y entre todos, construimos una frase inteligible que al final envié a mi compañero Vicente,

¿Por qué a Vicente?  Ni idea, así sucedió.


Seguirá ...

miércoles, 24 de abril de 2024

Feria de abril

 


Hay tanta gente bailando y tantas letras escritas sobre la feria que solo voy a recordar momentos.

El trote de los cascabeles mientras caminamos, acalorados y con chaqueta, por el puente que pisa  Triana.

La dejadez del mundo al entrar en la caseta.

El baile de colores cuando se van buscando los brazos limpios de las flamencas.

Las flores en lo alto y un poco más atrás. 

Las risas con Nino por Chiquito..

Las corbatas elegantes mientras sujetan la manzanilla y miran con decoro el último plato de jamón.

La generosidad del que recibe y la intrascendencia del que sabe invitar.

La mirada sonriente de mi hija con su mantoncillo limón.

El misterio del cante.

El aire del abanico rojo y el arrebato del verde.

La alegría líquida del habla y el ritmo de cajón.

El reflejo de las luces al volver desde Triana.


feria de abril,

el taxista que nos llevó

el único malaje


A Chema y a mi hija, por hacer posible todos estos días.




martes, 23 de abril de 2024

Dos maneras de mirar

 



El martes días 30 de abril presentamos, mi amiga Cari y yo, un libro con haibunes: prosa con sabor a haiku.

Narramos, cada uno con su mirada, dos formas de ver la vida, de haberla vivido y de haberla bebido (con perdón). 

Hablamos de las etapas de la vida: infancia, juventud y madurez y, también contrastamos temas concretos como la mili, Córdoba o la borrachera. 

Un libro que, objetivamente, se puede clasificar de original.

Lo presentamos a las 7 de la tarde en la restaurada Posada del Sol de La Roda.

Leeremos algunos haibunes y nos acompañará la banda infato-juvenil de la Virgen de los Remedios.



Os dejo algún haiku del libro:


llueve,

resuenan en el aljibe 

las primeras gotas


de repente

flores y flores de almendro:

¡qué luminosidad!


Si os apetece compartir un rato con nosotros, ahí estaremos.




jueves, 11 de abril de 2024

Carmen

 Ya queda menos.

 Nos separan 519,4 km dirección suroeste. Pero el domingo, poco a poco, estaremos juntos, bajo el relámpago de las luces de la feria y al compás de sonrisas ceceantes.

Recuerdo una época en la que los viernes de tardeo, brotaban las  conversaciones crepusculares en azul cobalto. Los echo de menos.

Ahora es de buenos días madrugados y toques de móvil vespertinos.  Pero te siento alegre.




felicidades, hija,

este año nos vemos

bajo farolillos de abril





Ruta: La Marmota.

 Sin grandes pretensiones queremos realizar una ruta por La Marmota, un paraje perteneciente a Tarazona de La Mancha, cerca de Albacete, del que solo nos suena el nombre.

El origen del nombre puede ser árabe del término "marmuta" que significa lugar elevado; o una deformación  del topónimo  "La Morra" que hace referencia a la forma del terreno en la zona similar a un hocico o morra o, simplemente que hubiera en algún tiempo - tal vez la Edad Media - marmotas en esa parte del río.

Elegimos una ruta circular de unos nueve kilómetros.

Caminamos mucho tiempo por una senda llana y ancha por la que puede circular un coche. Desde el primer momento vamos bajo la doble sombra del cielo encapotado y de  los pinos carrascos.

El romero está en flor, conservando aún el frescor por las lluvias de la Semana Santa.

Llegamos sin dificultad a un vértice geodésico (indica una posición geográfica exacta) con la advertencia en verde de que la destrucción de la señal está penada por la ley.

 Un punto de altura con una buena vista, el río se intuye por el dibujo sinuoso de los álamos, la siembra emerge en brotes verdes y algunos amarillos de las jaras.

Nos encontramos a un par de personas buscando espárragos trigueros.

Bajamos hacia el río, el camino gana en dificultad, en retazos agrestes con raíces que marcan el terreno y se convierten, unas tras otras, en escaleras irregulares.


Cuando nos acercamos al río, un cenotafio en penumbras recuerda la soledad de  algún hombre bueno. 

Cerca de allí la  ribera se transforma en playa y trazamos conjeturas sobre la vida.

Miramos de cerca las hojas y encuentro un espárrago, lo cojo, después otro, también lo corto mientras recuerdo.

Volvemos subiendo entre algún despiste y caminos embarrados.



recuerdo a mi padre

al cortar un espárrago,

aromas de romero