viernes, 19 de mayo de 2017



El teléfono pronostica para hoy borrascas y aunque el cielo sigue raso, busco la nubes; el teléfono siempre acierta.
Cuando voy a desayunar, a eso de las diez, en la esquina de San Juan de  Dios con el Paseo de la Estación, me llama la atención  una señora de unos sesenta y alguno más años. Iba arreglada con tonos suaves, elegante,  colores a beis y con zapatos rojos.
Los zapatos pisaban y destacaban del conjunto, porque eran rojo matador, diseñados  para que se suban encima  como en una carroza, o para bailar capoteando.  Me los imagino expuestos en el escaparate, guiñando un ojo, tras unas cortinas, como en el bario rojo.

Al dejar de pensar en los zapatos - la señora ya habría pasado la esquina - he notado que iba dejando un aroma intenso, fácil de seguir.

tiempo de borrasca,
al pasar  los zapatos rojos
queda el perfume.

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